Economía Estabilización de precios: las principales petroleras se suman a la estrategia de YPF para contener la suba de combustibles  Productoras, refinadoras y minoristas sellaron un acuerdo que hará que los valores de la nafta y el gasoil se mantengan estables. La medida, que incluye a toda la industria, ya rige en todo el país.
En medio de la creciente tensión geopolítica en Medio Oriente y una escalada del precio internacional del petróleo que sacudió los mercados, las principales petroleras que operan en Argentina se plegaron a YPF e implementaron una estrategia común para mantener estables los precios de los combustibles.
El acuerdo, que regirá durante al menos las próximas seis semanas, busca evitar que el aumento del crudo se traslade de inmediato al consumidor final. Según revelaron fuentes con conocimiento de las negociaciones a Infobae, esta decisión responde principalmente a la caída de la demanda, especialmente en el interior del país, a la vez que busca ofrecer mayor previsibilidad a los usuarios frente a la volatilidad global.
El entendimiento se alcanzó por iniciativa de las propias compañías, sin intervención directa del Gobierno, y funciona como el detrás de escena del anuncio que realizó YPF en las últimas horas.
Este mecanismo se activó luego de que, desde el inicio del conflicto armado en la región, los combustibles sufrieran un incremento cercano al 20% en la Argentina. Este alza causó una merma sensible en las ventas, sobre todo de nafta súper en el interior del país, donde superó los $2000 por litro.
El acuerdo entre petroleras determina precios estables hasta mediados de mayo
El entendimiento involucra a los tres grandes eslabones del sector: los productores puros de petróleo, como Tecpetrol, Pluspetrol y Fénix; las refinadoras —entre ellas Raízen y Trafigura—; y las integradas, que participan en toda la cadena, como YPF y Pan American Energy, operadora de las estaciones Axion. A su vez, Puma Energy, la marca comercial de Trafigura, analiza la medida, pero podría seguir la decisión del mercado.
La estructura permite que cada actor negocie condiciones para evitar choques de intereses ante la suba internacional: por ejemplo, los productores podrían maximizar su renta enviando crudo al exterior, pero eso atentaría contra el abastecimiento local. Por su parte, los refinadores solo podrían pagar precios más altos si pudieran trasladar el costo mayor a las estaciones de servicio. Eso, hoy, es una cuestión inviable ante el retroceso de la demanda.
Entonces, el esquema acordado consiste en tomar el valor del crudo correspondiente a marzo como referencia para las transacciones internas.
De esta manera, los productores facturarán según la cotización internacional de cada momento —por ejemplo, el barril llegó a USD 119 en picos recientes, aunque actualmente ronda los USD 109—, pero los refinadores abonarán el valor vigente hasta el mes de marzo.
La diferencia se acumulará en una cuenta compensadora a saldar con el tiempo. En la práctica, eso significa que el precio en el surtidor quedará invariable: si la guerra se resuelve y el crudo baja, la nafta no descenderá de inmediato, para cubrir lo no abonado anteriormente.
Este acuerdo tiene alcance nacional y estará vigente, por ahora, durante 45 días desde el 1° de abril. La medida constituye lo que YPF definió como un “amortiguador de precios”, creado en respuesta al desplome del consumo en el interior del país.
Al finalizar el período estipulado, las empresas volverán a evaluar la situación, en función del desenlace del conflicto bélico y la evolución del mercado energético internacional.
Cabe destacar que, mientras el crudo determina aproximadamente el 40% del valor final en el surtidor, el precio del combustible en la Argentina se compone también de otras variables. De hecho, el 60% restante obedece a impuestos, costos de refinación, logística, añadido de biocombustibles y margen de las estaciones y refinerías.
Con este esquema, la industria puede moderar el impacto de la suba del petróleo, pero no controlar factores externos, como cambios fiscales o variaciones del tipo de cambio, por lo que cualquier alteración en esos aspectos, sí tendrá un efecto en el precio final que pagan los automovilistas en las estaciones de servicio.
Sin embargo, el Gobierno anunció a fines de marzo que postergó la actualización de impuestos prevista para abril, medida que se suma a la estabilización cambiaria vigente y refuerza el contexto de precios.
Las perspectivas del sector energético tras la guerra Sobre el futuro inmediato, las petroleras anticipan que la duración del pacto dependerá de la extensión del conflicto internacional. Si las hostilidades terminan y la cotización del Brent desciende, no se espera un regreso a los niveles prebélicos de USD 60 por barril. “Durante la guerra se destruyó mucha infraestructura de la cadena energética, por lo que no será simple ni rápido reconstruirla”, sostuvieron las fuentes empresarias a Infobae.
El sistema adoptado protege la rentabilidad de los productores, que no resignarán ganancias, sino que las percibirán de modo diferido en el tiempo, explicaron quienes participaron de las negociaciones.
En síntesis, el mercado petrolero local optó por una salida interna para enfrentar una coyuntura internacional desfavorable que prioriza la previsibilidad de precios y el sostenimiento del consumo ante un contexto de sobreoferta global que, según analistas consultados por Infobae, moderó parcialmente la suba del precio del crudo.Jueves, 2 de abril de 2026
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