Patrimonio y cultura local Restauran la calesita de la Plazoleta del Niño y la llenan de identidad casereña  La artista Noelia Zamora lideró el trabajo de restauración de la calesita de Monte Caseros, que vuelve a brillar con una estética veneciana y paisajes locales. El proyecto fue realizado junto a la empresa Argenjuegos.
La calesita que volverá a girar con historia, arte y sentido de pertenencia
La calesita de la Plazoleta del Niño, ícono del paisaje urbano de Monte Caseros, fue completamente restaurada y próximamente estará lista para volver a recibir a niños y familias. En una entrevista con Monte Caseros Online, la artista Noelia Zamora, a cargo del trabajo artístico, compartió detalles del proyecto que transformó la tradicional calesita en una obra cargada de identidad local y simbolismo.
“El trabajo estructural fue realizado por la empresa Argenjuegos, que se dedica hace muchos años a este rubro”, explicó Zamora, quien además detalló que los animales fueron pintados en el taller de la empresa, mientras que ella se ocupó de “todo lo que es pintura de caballete”. De lo artesanal a lo veneciano
La restauración no solo apuntó a renovar materiales, sino a darle una nueva impronta estética. “Todo está hecho en fibra de vidrio con moldería, y se adoptó un estilo veneciano, como los carruseles clásicos”, detalló la artista. Esta elección significó un cambio respecto a la versión anterior, de estética más artesanal.
Sin embargo, lo que verdaderamente hace única a esta calesita son los detalles visuales que la anclan profundamente a Monte Caseros. “Podría estar en cualquier lugar, pero lo que la hace especial son las escenas locales que están plasmadas”, explicó Zamora. Las imágenes, tomadas por el fotógrafo David Kuhnle, retratan sitios emblemáticos como La Cachuera, la Parroquia, y monumentos a los ferroviarios., entre otros.
Las cenefas, ubicadas en la parte superior, fueron intervenidas con estos paisajes, otorgándole al carrusel un fuerte sentido de pertenencia. “Me parece sumamente importante hacer hincapié en esto: los paisajes hacen que la calesita sea única, y por eso genera un vínculo emocional con la comunidad”, destacó.
Un trabajo de meses, con alma de poema
El proceso de restauración llevó alrededor de cinco meses, con gran parte del trabajo realizado en taller mientras la calesita seguía funcionando. “Todo lo que no se ve llevó muchísimo tiempo: las figuras a medida, las cenefas, los bandós, los biombos… Todo fue hecho desde cero”, comentó Zamora.
Un detalle muy especial es el diseño de los biombos, que fueron completamente reemplazados. En ellos se plasmaron imágenes inspiradas en el poema El Hornero, del escritor Juan Solá, una obra que habla de sanación y libertad. La secuencia comienza con un árbol de ramas secas y un hornero, y continúa con imágenes que evocan transformación. “Todo tiene un significado muy lindo”, expresó con emoción.
Cultura que se cuida entre todos
Aunque la calesita pertenece a la Liga de Madres, su uso es abierto a todo público y quien hizo posible esta restauración, fue el aporte de la municipalidad. “Es de todos, y por eso hay que cuidarla. Esto es patrimonio cultural, y cada habitante de Monte Caseros tiene la responsabilidad de protegerlo”, subrayó Noelia.
En cuanto a su funcionamiento, explicó: “Es una calesita, no un carrusel. La diferencia es que las figuras son estáticas. Los carruseles tienen movimiento ascendente y descendente, pero esta calesita mantiene su estructura original”.
La estructura ya fue montada y estará lista para su reapertura en los próximos días. Aunque la artista no tiene confirmada su presencia en la inauguración, manifestó su deseo de estar: “Me encantaría poder estar y contar un poco de todo esto que hicimos con tanto amor”. Sábado, 30 de agosto de 2025
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