Carnaval y memoria viva Un homenaje que nace del amor: la familia Astarloa entregará la Distinción Matías Astarloa  En diálogo con MonteCaserosOnline, Silvina Astarloa recordó a su hermano Matías, el joven y reconocido artista montecasereño fallecido el pasado 5 de noviembre. Con emoción profunda, habló del legado imborrable que dejó en el carnaval, en el espacio público y en el corazón de la ciudad, y del homenaje que llevará su nombre en esta edición 2026.
Mientras Monte Caseros atraviesa su fiesta máxima, el carnaval vuelve a ser escenario de emociones intensas. Entre luces, música y color, la ausencia de Matías Astarloa se transforma en una presencia constante. Así lo siente su hermana, Silvina, quien en una entrevista cargada de sensibilidad expresó que “no hay lugar de Monte Caseros que uno no transite y no lo recuerde. Todos los días está presente, porque Matías fue un ser maravilloso, muy querido por todos”. El inicio del carnaval tuvo un momento especialmente conmovedor cuando Comparsa Orfeo lo recordó públicamente. “Yo creo que lo recordamos todos los días”, afirmó Silvina, y explicó que caminar por la ciudad es reencontrarse con su hermano una y otra vez: en la plaza, en el río, en una casa, en una obra. “Está en todos lados”.
Matías fue el alma detrás de innumerables obras que dieron identidad a los espacios públicos de Monte Caseros. Su vínculo con el carnaval fue profundo y comprometido. Por eso, este año, su nombre se transformará en homenaje. La familia y amigos decidieron crear la Distinción Matías Astarloa, que se entregará a la alegoría destacada por su impacto visual y originalidad, dentro de la categoría Mayores A. “Elegimos alegoría porque era donde Matías más tiempo de trabajo tenía. Ahí volcaba su mirada única”, explicó Silvina.
La distinción se entregará por primera vez en esta edición 2026 y la intención es sostenerla en el tiempo. No estará ligada al resultado general ni a los colores de una comparsa en particular. “Es más allá de los colores. Es una corazonada, ver qué resuena”, señaló, remarcando que Matías siempre tuvo una visión amplia, atenta a todas las comparsas, más allá de que Orfeo haya sido su pasión de cuna.
Su talento no se limitaba a los carros: trabajó en alambre, emplumado, logística y diseño, y aun cuando dejó de participar directamente en comparsas, su “ojo crítico” seguía presente. “Era imposible que vea un carro y no opine. Era algo innato en él”, recordó su hermana. “Yo siempre le decía que él veía cosas que yo no veía. Su mente era extraordinaria”.
Ese don lo llevó también a ser convocado en otras localidades, tanto en Entre Ríos como en Paso de los Libres, donde participó como jurado, tallerista o formador en el arte de las figuras de carro. “Tenía una visión muy clara de lo estético, del arte y de la cultura”, subrayó Silvina.
El reconocimiento que hoy recibe Matías no es algo que haya nacido tras su partida. “Él en vida ya lo demostró. Era querido en todos lados. Nadie es profeta en su tierra, dicen, pero Matías sí lo fue”, afirmó con orgullo. Y agregó una frase que resume ese vínculo profundo con la ciudad: “Matías brindó mucho a Monte Caseros, pero Monte Caseros le brindó el doble”.
El impacto de su fallecimiento fue algo que la familia tardó en dimensionar. “En esos primeros días no pudimos ver lo que estaba pasando. Estábamos ocupados en todo lo que había que hacer, además del dolor. Pero mis amigas me decían que nunca habían visto algo igual: cómo Monte Caseros entero estuvo con él”, contó. Hoy, al mirar a través de los ojos de los demás, Silvina se reconoce “agradecida de por vida”.
El premio llevará además la impronta artística de Silvia Paterlini, quien estará a cargo del grabado. “Cuando hablamos con ella, nos dijo ‘ya tengo la idea’. Y ahí quedó. Cuando el que sabe, sabe… al artista no hay que intervenirlo”, dijo entre sonrisas.
Más allá del carnaval, la familia proyecta seguir honrando su legado en el tiempo: desde el arte y la cultura, pero también desde el deporte y la educación. El taller de Matías permanece intacto, convertido casi naturalmente en una exposición permanente de su obra. También sueñan con un paseo cultural que reúna sus esculturas y permita seguir recorriendo su mirada.
“Matías era una persona que te encendía colores”, definió Silvina. Y quizás esa sea la imagen más justa: la de un artista que, aun en la ausencia, sigue iluminando. En cada carro, en cada alegoría, en cada rincón de Monte Caseros, su arte y su espíritu siguen desfilando. Miércoles, 21 de enero de 2026
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