Dr. Juan José Cilia Quemaduras en Pediatría  Las quemaduras de la piel y/o mucosas son un motivo de consulta frecuente en la guardia de pediatría, afectando principalmente a lactantes o niños de corta edad.
La mayoría de los casos son prevenibles y el 90% son ocasionados en el hogar principalmente por contacto con líquidos calientes. El contacto con fuego, electricidad o sustancias químicas también son en menor medida agentes causales en la infancia y siempre hay que considerar la ocurrencia de maltrato o abandono. La posibilidad de contar con centros de alta complejidad para el tratamiento de estos pacientes, permite que los niños afectados tengan una atención especializada en la etapa aguda de la enfermedad cuando se requiera la derivación. El personal de enfermería entrenado juega un rol fundamental durante el periodo de la internación. Las lesiones pueden dejar como secuelas, cicatrices anti estéticas, alteraciones funcionales y psicológicas.
¿Cómo se clasifican as las quemaduras en pacientes pediátricos?
Se clasifican por la superficie corporal quemada o extensión, en leves hasta el 10% afectado, moderadas entre el 10 y 25% y grave más del 25% de la superficie corporal quemada, estas últimas deberán ser derivadas a centros especializados, hay gráficos para el cálculo y por la profundidad: en tres grados A- superficial o eritema, hay enrojecimiento como quemadura por exposición solar, A-B o 2do grado, hay ampollas y B o 3er grado o subdérmica, compromete todas las capas de la piel, en este grado no hay sensibilidad, esta clasificación es de acuerdo a la capa de la piel afectada. ¿Cuál es el manejo inicial en el sitio del incidente?
Cuando se asiste a un quemado lo primero que se debe hacer es identificar el agente causal y separarlo del paciente, por ejemplo, quitar la ropa mojada en quemaduras por agua caliente y colocar agua fría en la parte del cuerpo quemado, debajo del chorro de agua de la canilla. Para extinguir la llama, en quemadura por fuego, se aplican mantas o utilizando agua. En quemaduras químicas, se desnuda al niño para eliminar la ropa que contiene el químico e irrigar profusamente con agua. En lesiones oculares irrigar con agua casi permanente hasta evaluación por especialista y en quemaduras eléctricas, desconectar primero la corriente, para luego separar al paciente de la fuente utilizando materiales no conductores de electricidad, cuidando así de no convertirse en otra víctima y se traslada al centro de salud más cercano cubriendo al paciente con sabanas o ropa limpia.
¿Cuál es el tratamiento y manejo inicial en el centro asistencial?
El manejo inicial es similar al niño politraumatizado, evaluando la vía aérea, ventilación, debiendo recibir oxígeno al 100% y se sospecha lesión por inhalación se recomienda la intubación traqueal, muy importante sobre todo en caso de incendio de vivienda. Evaluar la hidratación y los accesos venosos deben buscarse en áreas no quemadas. Frente al estado de shok se comenzará la expansión con solución fisiológica para estabilizar al niño, debiendo recibir analgésicos por vía endovenosa desde el comienzo de la evaluación. Se coloca sonda naso gástrica y vesical. Los signos vitales que se controlan son: la frecuencia cardiaca, la medición de la tensión arterial, es muy útil determinar si orina y si la diuresis esta disminuida debe aumentarse el aporte de líquidos por el plan endovenoso. Estabilizado el paciente se decide seguir su tratamiento en forma ambulatoria u hospitalización. Se indican antibióticos como profilaxis de infección, a punto de partida de la quemadura. Si la quemadura es leve se rompen las ampollas y se eliminan los tejidos necrosados y se cubre la lesión con gasas con platsul o furacin, se venda y se retira a su hogar continuando controles diarios con analgésicos por vía oral, para la evaluación y curaciones.
Dr. Juan José Cilia Pediatra. MP. 1771Lunes, 5 de septiembre de 2022
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